No tengo ganas de sexo

NO TENGO GANAS DE SEXO

¿Por qué no tengo ganas de sexo? ¿cómo recuperarlas?

¿ Porque no tengo ganas de sexo ? Después de un fracaso (por parte de él) o una declaración diplomática de dolor de cabeza (por parte de ella), a menudo conlleva que las parejas pierdan o vayan cediendo en su apetito sexual. La falta de comunicación, el aburrimiento, las discusiones o simplemente caracteres completamente opuestos sin nada en común hacen que perdamos el apetito sexual con nuestras parejas.

¿Por qué no tengo ganas de sexo?

Los únicos remedios para afrontar todas estas disputas son siempre: la ironía, la creatividad, la perspicacia, la capacidad de no ver todos los problemas en términos ganar / perder, la dominación / subordinación. En una palabra: analizar, reflexionar y dar un paso atrás. Y, sobre todo, si no te ves a ti mismo de una manera positiva, ¿cómo puedes ser objetivo en la visión de aquellos que están frente a ti?

A veces, la sexualidad se concibe como algo relacionado con la juventud y, por lo tanto, cada vez hay menos espacio para la intimidad de las parejas en diferentes situaciones de vida y de trabajo.

En otros casos, con el tiempo perdemos esa pasión inicial y el sexo consiste sólo en un momento de acercamiento íntimo o en una necesidad física, especialmente para el hombre, eliminando así el clima de complicidad del pasado.

Algunas parejas tienen ritmos diferentes y si a uno le gustaría tener sexo todos los días o todas las semanas, el otro en cambio una vez al mes sería gratificante.

También puede suceder que con el paso de los años la sexualidad se ha empobrecido, las razones son diferentes y puede tratarse de un distanciamiento sexual que se ha creado por diferentes razones o simplemente pereza sexual.

Pero entremos en más detalles e intentemos enumerar las diferentes motivaciones.

Algunas razones para la extirpación sexual en la pareja

Conflicto en la pareja

Pasar del amor sentimental al amor fraternal o al no amor simplemente.

Concentrarse en los compromisos diarios a costa de liberarse de las presiones y pensamientos que una buena sexualidad necesita.

Falta de tiempo

Cansancio

Dificultades económicas, por las implicaciones emocionales que producen.

Presión emocional por ansiedad, ira, tristeza u otros sentimientos de incomodidad.

Disminución del deseo debido a la menopausia o como efecto secundario de un medicamento.

Dificultades debidas a la presencia de una enfermedad.

Incomprensiones en la pareja que no crean conflictos reales, sino que producen un desapego emocional.

Mala relación con el propio cuerpo o con el de los demás.

Insatisfacción personal o de la pareja.

No es fácil recuperar un buen clima sexual, especialmente si hay razones importantes en la base o que persisten por mucho tiempo.

Por lo tanto, es esencial hablar de esto juntos y evaluar las causas del deterioro de la complicidad sexual.

¿Cómo recuperar las ganas de sexo?

Aquí están algunos consejos de los expertos para restaurar la armonía entre la pareja. Para tratar de encontrar un remedio, necesitan ser dos, para que puedan recuperar su comprensión íntima y el placer de amarse a sí mismos y también amarse físicamente los unos a los otros. Para intentar recuperar tu bella intimidad o intentar conseguirla, es importante seguir ciertos pasos:

-Lo primero y más importante es que es bueno

-Preguntar qué está pasando

-Tratar de ser honesto contigo mismo, para entender de dónde viene el problema (ver la lista anterior de razones).

Si sigues enamorado de tu pareja y quieres recuperar la complicidad perdida, debes seguir los pasos que se indican a continuación.

Medidas para recuperar la complicidad de una pareja

A nivel personal:

Evalúe sus fortalezas físicas (altura, ojos, sonrisa, cabello, postura, etc.) y trate de resaltarlas en su mirada. Recuerda que no debes ser el mismo que los demás; sé tú mismo y cuanto más seas, más atractivo serás. Si el pantalón ajustado ya no te queda bien, opta por un par más ancho y embellece tu blusa con encaje, escote, estampados o finos tejidos que la hacen igualmente elegante y atractiva.

Evalúa tus fortalezas de carácter (madurez, savoir faire, sociabilidad, alegría, inteligencia, perspicacia, espíritu organizativo, escucha, dulzura, etc.) y entiende que no han cambiado y te hacen la persona que eres y que otros aman. Si entiendes que, en los últimos tiempos, sin embargo, por diferentes razones, los has puesto a un lado, ¡recupéralos! Ha llegado el momento de retomar los aspectos más bellos de tu carácter que con el tiempo has ido dejando de lado u olvidando.

Evalúa tus síntomas y trata de compensarlos. Si, por ejemplo, el desprendimiento comenzó porque sentiste dolor durante la relación sexual, habla con su ginecólogo y encuentra la mejor solución para evitar sentir dolor, existen varios remedios. No basta con intentarlo para decir que no son eficaces. Pídele consejo a un psicoterapeuta a través de un sexólogo, quien podrá ayudarte a mejorar tu sexualidad y disminuir tus síntomas si tienen una causa psicológica.

Trata de involucrar a tu pareja tanto como sea posible. No pienses en hacer todo tu mismo, involucra a tu pareja en el proceso y déjale entender tu deseo de mejorar vuestra privacidad. Muy a menudo el problema principal es que no hablamos de ello o no lo hacemos de forma productiva. No es el momento de señalar con el dedo al culpable, la sexualidad de una pareja se hace en dos, por lo que, si uno ha sido menos activo, el otro ha permitido que esto ocurra o no ha sido capaz de tratar el problema de forma diferente.

Muévete. Caminar, correr, ir al gimnasio son importantes porque te hacen sentir bien físicamente: más oxigenación, más energía, más endorfinas en el círculo que mejoran el estado de ánimo, etc. Especialmente si estás en la menopausia, en este momento de su vida cuando los cambios hormonales tienen un efecto negativo en tu cuerpo y tu salud, el ejercicio le ayuda a sentirse mejor consigo misma y con los demás. Cuanto mejor seas, más bien harás el amor que a su vez te hará sentir mejor.

A nivel de pareja:

Aprende a darle importancia a los juegos previos. Con los años, puede suceder que se limiten cada vez más. Vuelve a hacer el amor por todas partes, recupera tu imaginación y úsala con tu pareja. Se creativo y no perezoso, la sexualidad no quiere dos maniquíes en la cama, sino dos personas que participan activamente en su propio placer y en el del otro.

La sexualidad es también fantasía, creatividad, juego. Diviértete probando nuevas soluciones, como videos para ver juntos, juguetes sexuales, libros. Cambia el lugar donde haces el amor, diviértete encontrando otros lugares, otros lugares juntos. Cuanto más se convierta el sexo en una experiencia divertida y placentera, más ganas tendrás de hacerlo de nuevo y mejor te sentirás.

Evite tener relaciones sexuales después de comer. A menudo el error más común es dedicarse a la sexualidad después de satisfacer la necesidad de alimentarse. Pero si a los veinte años no hay problemas, aumentando la edad la digestión se hace más lenta y sobre todo con el estómago lleno puede haber problemas para sentirse relajado y libre de moverse debajo de las mantas o dejar ir.

Evaluar si la falta de complicidad sexual no está relacionada con problemas de pareja. A veces, hay poca comunicación, malentendidos y peleas más frecuentes. Tal vez no se trate de un problema de complicidad sexual desaparecida, sino de comprensión como pareja, que necesita ser revisada. Hablad entre vosotros y, si es necesario, consultad a un psicoterapeuta que pueda ayudaros a reevaluar la situación.

Siempre mantened una buena higiene. Parece trivial, pero a veces no te das cuenta de que ya has sudado o no cuidas bien de tu higiene íntima. Estas son actitudes que pueden molestar a tu pareja y socavar el deseo sexual. Entre otras cosas, la higiene íntima es esencial para prevenir las infecciones genitales.

En caso de que sea difícil recuperar la complicidad sexual de una pareja, se aconseja contactar con un psicoterapeuta, que se ocupe de la sexología, para que os aconseje y evalúe el tipo de intervención a realizar.

En algunos casos, bastará con recrear la armonía de una pareja ayudando a la pareja a encontrar una nueva comprensión y apertura hacia el otro. En otros casos, será importante realizar una terapia sexual que reactive la complicidad íntima perdida.

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